Gestionar el silencio, competencia de las marcas del futuro
Sonreímos cada vez que alguien nos dice,
- Anda, cuéntame algo.
Suele pasar cuando no tienes nada que comentar. Te han pillado. Aprender a respetar el silencio se convertirá en una herramienta para gestionar las relaciones sociales imprescindible en el futuro. Proporcionar pausas naturales para disponer de tiempo concibiendo redes personales conectados a internet, imprescindibles para vivir en red.
Las relaciones virtuales, que no irreales, sostienen gran parte de nuestros momentos de relación con los demás. Así, cuando alguien que viaja contigo, trabaja en tu despacho o pasa largos ratos a tu lado se descuelga con esa frase, piensas, con el fin de poder hacerte el distraído:
- Qué lástima que no seas virtual
))
Igual resulta muy extremo, pero valoramos tener en consideración el silencio de uno, su momento de reflexión o de relación online. Adoramos las conversaciones, que conste, pero nos fastidia que a veces el silencio sea tomado por descortesía, desprecio, secretismo, olvido, … En nuestra opinión lo preferimos como muestra de asombro y veneración. Ante una frase, una imagen o un divertido parloteo. Cuando te quedas sin palabras ante la sorpresa de una inteligente y lúcida aparición.
Revisando a Wittgestein, gracias a este estupendo ensayo sobre el silencio, hay que hablar sólo con sentido de la realidad:
“De lo que no se puede hablar, hay que callar”
Tractatus logico-philosophicus
Aunque no lo compartimos plenamente, nos referimos el silencio por devoción que por ignorancia. Si no sabes, pregunta, continuar callado esperando la respuesta provoca el aprendizaje. A nosotros no nos funciona
No deja de sorprendernos la condición de entrada a la escuela pitagorina, varios años de silencio para mostrar no ser incoherente y saber hablar cuando se requiere.
¿Qué hacemos con las marcas, es posible construirlas desde el silencio?
Nos gustaría creer que sí. El silencio inteligente estaría justificado para escuchar al cliente y aprender de él. Habiendo tanto donde prestar atención, especialmente con las redes y comunidades sociales, parece evidente su consideración como competencia de futuro en el branding.
Claramente, los espacios de opinión de los usuarios de cualquier marca serán mayores en influencia que aquellos de los que disfrutan tradicionalmente las marcas per se. Y si no, al menos serán más aceptados por el resto de consumidores. La gran mayoría de medios tradicionales pierden poder o desaparecen por escasa adaptación al entorno y problemas en la concepción de su nuevo modelo de negocio. No toman pausa, silencio para aprender.
El silencio como aprendizaje de tu consumidor, como recarga de argumentos para dialogar con él y ofrecer adecuadas plataformas de conversación entre ellos que posibilite a las marcas “estar” sin necesidad de hablar.
Queda abierto el debate silencioso














